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Los primeros pasos de tu peque en el agua

Puddle JumperCon el regreso de las vacaciones muchos papás y mamás como tú además de afrontar distintos retos laborales, también se enfrentan a uno de los principales desafíos que tarde o temprano llega a todo hogar: enseñar a nadar a los peques. Sin lugar a dudas, el otoño que está a punto de entrar resulta una época idónea para muchas familias a la hora de sumergirse en una aventura de estas dimensiones. Las piscinas climatizadas resultan un entorno confortable y seguro a la hora de que nuestros hijos se familiaricen con el agua. Sin embargo muchos se preguntan por dónde empezar y qué material de apoyo emplear. Desde Sevylor te ofrecemos algunas claves para garantizar el mejor aprendizaje de tu pequeño.

El primero de los detalles que debemos tener en cuenta es que la mejor edad para que nuestros hijos den sus primeros pasos en el agua es en torno a los tres años. Es precisamente en este momento cuando los peques comienzan a adquirir cierta independencia en el agua y desarrollan movimientos propios de la natación. Partiendo de esta base, una de las máximas que debemos cumplir a raja tabla es la de no obligarles a entrar en la piscina contra su voluntad. Esta actitud sólo conseguirá fijar con más fuerza el pánico que el niño sentía ante el agua. Con este principio claro, lo siguiente que debemos hacer -en el caso de que el peque se sienta animado a experimentar la diversión dentro del agua- es transmitirle toda la seguridad que podamos. Enseñarle el material de apoyo con el que contará en su aventura acuática y garantizarle que en todo momento estaremos a su lado, serán nuestros mejores aliados.

Cuando el niño esté convencido, nos meteremos con él en el agua, dispuestos a que se familiarice y adapte al medio. Será vital en esta tarea toda nuestra atención a la hora de ayudarle con sus ejercicios de brazos y piernas. Nuestro papel será pedirle que vaya soltando las extremidades, mientras nosotros le sujetamos por las axilas. Con el tiempo, el niño comenzará a dominar y entender conceptos tan importantes como el equilibrio o la respiración. Y será desde este punto desde el que el pequeño comience a intentar nadar ayudado por material de apoyo. Si todo va según lo previsto -las habilidades motoras y la propia iniciativa del niño resultarán claves en este punto-  el peque tardará algo menos de un año en moverse con plena independencia dentro del agua.

Antes de terminar, un último consejo: selecciona cuidadosamente el material de apoyo para el pequeño. Las tablas de corcho, los cinturones de tablas o las barras de flotación son algunos de los accesorios que le ayudarán a desarrollar su agilidad y confianza. Aunque sin lugar a dudas, los Puddle Jumpers se convertirán en nuestros mejores aliados. Una ayudad segura, divertida y cómoda. Toda una garantía de éxito en los primeros pasos de tu peque en el agua.



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